sábado, noviembre 03, 2007

Todos los Santos

Se confabularon para realizar un milagro que me parecía casi imposible: escuchar de nuevo (en vivo) a Luis Eduardo Aute pero el jueves anterior me fue concedido.

La plancha dividida y enorme del Zócalo de la Cd. de México alberga una exposición sobre el Día de Muertos auspiciada por el Gobierno del Distrito Federal y dentro del programa de actividades se anunció la presentación del Maestro Aute, cosa que me hizo replantear completamente mi agenda del día en cuestión y que gracias al interne' y sus ondas me permitió además conocer (en persona) a una chica líndisima y reencontrar a un nuevo amigo.

La cita fue, obviamente, en alguna salida de la estación "Zócalo" y después una caminata para encontrar el, a mí gusto, pequeño escenario de la presentación. Entre comentarios y plática de "hay que hacer tiempo", revisamos un programa y nos dimos cuenta que también estaría presente Oscar Chávez. Wow! Dos grandes por el mismo boleto.

Boleto que empezó costando escuchar, o más bien, aguantar los berridos de Lupita Infante. Que mal plan que se cuelgue del apellido de su 'apá pa'cer los desfiguros que vimos. Montaron una escena de la clásica peli "Los Tres Huastecos" y algo que me cayó mucho de variedad fue ver que muchos, sino todos, nos sabemos las canciones y los diálogos. Estoy seguro de que otra forma de demostrar la nacionalidad mexicana es preguntar canciones y diálogos de películas de Pedro Infante. Neta.

La presentanción de Lupita Infante llegó a su fin no sin antes apabullarla en su última canción con gritos de "Aute! Aute!" y se inició una pausa para el setup del sonido para la presentación del Maestro.

Desde que lo oí por mero accidente en pasado mes de mayo en Coatzacoalcos, simplemente quedé enmarañado, enredado en la letra de sus canciones que han pasado a ser parte esencial de mis mecanismos para vivir, recrear, recordar muchas de mis emociones y mis recuerdos. Frases que sin ser mías me permiten expresar de una manera precisa lo que siento y que me cuesta trabajo decir de una manera inteligible. Y la catarsis postergada que sabía que había de reventar en medio de un colectivo, el cuál al integrarte regala momentos de anonimato que permite que te explayes sin que nadie te cuestione en lo más mínimo.

Al igual que en Coatza, el concierto giró principalmente sobre su último disco e hizo la introducción para casi todas las canciones con su característico humor. Así, en medio de la cubierta éterea y el calor humano, estuvimos coreando y cantando aquellas canciones que nos gustan, nos mueven o mayormente nos duelen...

Aunque todo ya es nada
no sé por que te escondes y huyes de mi encuentro
por saber de tu vida
no creo que vulnere ningún mandamiento





Aquella fue la primera vez
tus labios parecían de papel
y a la salida en la puerta
nos pidió un triste inspector nuestros carnés

Luego volví a la Academia
para no faltar a clase de francés,
tu me esperaste hora y media
en esta misma mesa, yo me retrasé.





O momentos más amenos

Por más que nos pille el estúpido de tu marido,
Quiero bailar un "slow" with you tonight.
Y aunque enamorarme de tí me lo tengas prohibido
quiero bailar un "Slow" with you tonight, my love.





Lo que sucede es que me he enamorado,
como el perfecto estúpido que soy,
de la mujer que tienes a tu lado...
encájame el directo que te doy.






El final de su presentación lo marca despidiendo a sus músicos y montandose él , el escenario, su voz y nada más...

De alguna manera tendré que olvidarte
por mucho que quiera no es fácil, ya sabes
me faltan las fuerzas
ha sido muy tarde
y nada más.. y nada más
apenas nada más





Después, entró al escenario un trío de ruquitos (con todo respeto) y anunciaron al gran Oscar Chávez. Al ir escuchando las notas que brotaron de los instrumentos de los músicos, quedó grabado en mi su nombre: Los Morales. Ruquitos pero K's. Son terriblmente buenos y ahora entiendo por que son sus acompañantes oficiales.

Boleros, huastecas, norteña y canciones clásicas que nos hicieron cantar, el Zócalo se encendió con canciones como "La Mariana", "La marijuana", "Flores Negras", "Sin un amor", "Hasta siempre comandante", "Por tí" y mi particular favorita: "Macondo".


Los cien años de Macondo suenan, suenan en el aire
Y los años de Gabriel trompetan, trompeteando anuncian
Y encadenado Macondo sueña con José Arcadio
Y aunque la vida pasa siendo remolino de recuerdos

Las tristezas de Aureliano, son cuatro
Las bellezas de Remedios, violines
Las pasiones de Amaranta, guitarra
Y el embrujo de Melquiades, es oboe
Úrsula cien años, soledad Macondo
Úrsula cien años, soledad Macondo

Eres epopeya de un pueblo olvidado
Forjado en cien años de amor y de historia

Me imagino y vuelvo a vivir
En mi memoria quemada al sol

Mariposas amarillas Mauricio Babilonia
Mariposas amarillas que vuelan liberadas



Lo único malo fue la resaca al día siguiente, tanta emoción causa cierto tipo de embriaguez cuando no hay ese alguien especial para compartirla.

Finito.

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